8.11.16

DIARIO: Siete de septiembre.



Atraviesas el arco de la universidad cuando la canción rompe (en pedazos). Vais en el coche escuchando Copenhague; ventanas bajadas y el viento azotando tu recién cortada melena, cabellos agitados y rebeldes acordes con tu personalidad. (...) Así atravesáis las calles, habláis de sexo y de todo lo demás, y la ciudad se transforma a vuestro paso, como si la observarais a través del objetivo de una cámara de cine; los tonos más tenues, las lunes más brillantes, arrastrándose por las calles, la noche más profunda, la mente más sensible. Un desierto sin almas.
Te tumbas en la cama con tu libro favorito y un lapicero. No piensas que escribir en los libros les haga daño (y eres bastante sensible al respecto), de hecho crees que es un acto especial: los conviertes en tuyos, haces que te pertenezcan por completo en lugar de poder confundirse con un ejemplar más de cualquier librería. Las frases bajo las que deslizas la mina con mimo, las esquinas que doblas con cuidado, son muestras de afecto directas de tu pensamiento, dignas de que tu mente se haya quedado un rato cavilando, masticándolas, de que se hayan guardado un pequeño hueco en el espacio dedicado para tu memoria.
Relees Diario de Invierno, el auténtico, de Paul Auster, y vuelves a experimentar sensaciones tan intensas como cuando aquellas páginas vírgenes se abrieron para ti. Subrayas más líneas con delicadeza y repasas los marcadores que hiciste en su día.
Relees la última página, cierras el libro y suspiras, con una sonrisa complacida entre los labios.
Te tumbas y abrazas el libro, estrechándolo contra tu pecho. Suena The 1975 y tienes la certeza de que jamás escribirás algo tan hermoso.



Esta entrada está extraída de mi cuaderno de escritura automática. Me apetecía dejar constancia también de este tipo de textos, experiencias y sensaciones. Espero que os haya gustado, y ya sabéis que cualquier tipo de sugerencia, crítica constructiva, halago, tomatazo u otras hortalizas son bienvenidos en la casilla de abajo. 

(abrazos eléctricos.)

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro de que te haya gustado <3
      (abrazos eléctricos.)

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  2. Lo he sentido real, aquí dentro, latiendo a duras penas. Me ha parecido un sueño hecho realidad, Martha. Ays, hasta se me han saltado las lágrimas porque he abrazado historias, personas y sentimientos como esa persona abraza al libro.

    abrazos fuertes,
    me ha encantado.

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    1. Jo While, me alegro de haber conseguido transmitirte tanto. Gracias por tus palabras.
      (abrazos eléctricos.)

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  3. oh dios antes de llegar al final iba a comentarte que este texto me estaba transmitiendo vibraciones de Sex de The 1975 😱
    definitivamente este es el tipo de relatos cortos que más me gustan, para leer y para escribir (como se puede ver en mi blog lol eso es todo lo que publico). Me encanta la sensación de poder empezar a reflejar una escena solo con palabras, e investirte tanto en ello que casi estás más presente en ese otro mundo que aquí... Es casi como poesía, una prosa poética que engancha 💕

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    1. Sinceramente, ¡no recuerdo ni qué canción escuchaba! Me puse una playlist para conocerlos y mientras sonaban brotaron todas las palabras. Y me gusta hacer mención a los grupos/canciones que escucho cuando escribo porque creo que influyen mucho, así que ahí están :)
      me alegro mucho de haber conseguido trasladarte a la escena (y haberte enganchado), muchas gracias por tus palabras christie ^-^
      (abrazos eléctricos.)

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Estoy abierta a críticas constructivas, halagos, tomatazos y otras hortalizas.
No tengas miedo, prometo no morder (a no ser que seas SPAM, hum).